2 Ago 2016

LAS ESCALERAS DE MI CASA

No sé si será la edad, la maternidad o qué, pero en las últimas visitas a mi pueblo, no han hecho más que aflorar un sinfín de sentimientos de nostalgia recordando mi niñez.

Casi se me saltan las lágrimas hace unos días cuando Leo, en una de sus travesuras, comenzó sacar toda la ropa de un armario y aparecieron mis sábanas de Rainbow Brite, adoraba a aquella niña con su caballo.

Ésta semana mi padre dedicó una rato a ordenar “la caja de las fotos” y, como siempre, acabamos todos alrededor de la mesa muertos de risa recordando momentos y alucinando con algunas de nuestras pintas y lo mucho que hemos cambiado.

Hay una foto que es de mis favoritas ya que muestra a la perfección aquellas famosas tardes de domingo en las que venían todos nuestros primos a casa de mis abuelos paternos, que vivían en el piso de abajo. Sin duda, aquel era mi momento favorito de la semana.

Aparecíamos casi a la hora de la cena cubiertos de tierra hasta los ojos y escondíamos a mis primas en el armario para que sus padres no las encontrasen y así se quedasen a dormir, como si se fuesen a ir sin ellas jaja.
Bendita inocencia….

En aquel terreno en el que jugábamos, ahora hay una larga hilera de adosados, pero hay muchos rincones que siguen manteniéndose intactos, como la escalera de entrada a casa donde también pasábamos horas y horas sentados, donde siempre te encontrabas a un amigo de alguno de los seis esperando a que bajásemos, o donde fugazmente nos despedía nervioso un noviete por miedo a que apareciesen mis padres jaja.

Siete escalones…
Recuerdo que jugábamos a “Los días de la semana”, una especie de pilla pilla donde cada escalón era un día.
Los laterales de la escalera estaban decorados con grandes macetas pintadas de rojo donde mi abuela tenía plantados diferentes tipos de cactus, veroles, flores de mundo…
Ahora entiendo sus enfados cuando al final del día aparecía alguna flor rota en el suelo a causa de nuestros juegos, aquella mujer tenía pasión por sus plantas, siempre estaban preciosas.

Hace ya algunos años que mi abuela se fue, me hubiese encantado que viese de nuevo sus escaleras llenas de niños.

Mientras tanto, allí siguen creciendo sus cactus.

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Llevo vestido de SITA MURT, sandalias de PULL & BEAR, bolso de ZARA y sombrero de OLD NAVY.
En las fotos de peque soy la de la manita en la cara con mirada ausente.

Y hasta aquí el post de hoy.
Sigo disfrutando de unos días más con los míos. ¡Qué rápido se me está pasando el verano!
Deseo que el de ustedes esté siendo inmejorable.
Amor y luz
Raquel

“En algunas ocasiones no es nada más que una puerta muy delgada lo que separa a los niños de lo que nosotros llamamos mundo real, y solo un poco de viento puede abrirla.”
STEFAN ZWEIG

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36 ComentariosEnviado por: Raquel del Rosario

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