Raquel del Rosario – Planeta Particular

15 noviembre 2019

GIFTED

Hace unas semanas, buscando documentales sobre los nativos americanos, encontré uno muy especial, ya que se trataba de un proyecto que había llevado a cabo Adrian Esposito, un chico diagnosticado de autismo.

Un día, entre las cintas antiguas que guardaba su madre y que a él le encantaba escuchar, Adrian encontró una en la que hablaba Rolling Thunder, un “Hombre medicina” de la tribu de los Cherokee.

Cuenta que al escuchar lo que decía, algo en su interior hizo “click” y enseguida se dio cuenta de lo mucho que la historia y el cine habían ridiculizado siempre a esta cultura.
Decidió entonces emprender un viaje personal y reunirse con algunos de los descendientes de diferentes tribus, para escuchar sus historias e intentar buscar una explicación espiritual a su diagnóstico y al comportamiento agresivo que había desarrollado.

Hubo unas palabras que me resonaron y conmovieron especialmente, cuando Adrian y su madre le expusieron al hijo de Thunder sus preocupaciones:


“Lo primero que tenéis que cambiar es vuestra forma de pensar,
os referís todo el tiempo a esto como una discapacidad, y no lo es.
Es un regalo de la creación que tenemos que aprender a recibir y abrazar.
Tienes que aprender a utilizar tu regalo en un modo sanador y no dañino.
No le des la energía negativa de calificarlo de discapacidad,
porque si le das esa energía,
estarás usando tu regalo de una forma desfavorable…
…Si hay algo que no está en su equilibro natural, es por una razón,
y ésta razón no es más que la lección que hemos de aprender para lograr volver a estarlo.
Estos son mis consejos para ayudarte a usar tu regalo.”

En ese momento me vino a la mente algo de lo que les hable hace tiempo en una de mis entradas sobre la importancia de las palabras que elegimos:

“Cuando le decimos a un niño: “eres malo” “eres tonto” “eres un desastre”…. Para nosotros puede tratarse de un simple momento de enfado, pero a él se le quedará grabado para siempre y probablemente crezca sintiendo que eso es lo que es, viéndose limitado en muchos aspectos de su vida.

Las palabras son energía y tienen una gran fuerza e impacto en las personas a las que van dirigidas.
Las palabras pueden destruir a una persona o pueden reconstruir un corazón roto, todo depende de como las usemos.
Lo mismo sucede con nuestros pensamientos, aquello que pensamos, creamos y atraemos.

Cuidemos lo que decimos a los demás, cuidemos lo que nos decimos a nosotros mismos.
Aprendamos a desaprender.
Escribamos nuestra propia historia.”

Muchas veces, usamos palabras, términos médicos… etc, que un individuo, corporación o comunidad en un momento determinado decidieron así, sin darnos cuenta de la energía que poseen y de cómo pueden llegar a delimitarnos.

En ese momento fui consciente de lo que realmente significaba la palabra “incapacidad”, NO-SER-CAPAZ…
¿Puede haber una afirmación más condicionante que esa?, por no hablar de “minusválido” (menos-válido)…

Imagínense que pudiésemos ver físicamente la energía de las palabras y su efecto, y al decirle por ejemplo “Te quiero” a alguien, una nube de luz blanca saliese de nuestro cuerpo y envolviese el suyo creando un remolino que acabase metiéndose en su corazón, para luego observar como esa luz, ya instaurada, es bombeada en cada latido al resto de su cuerpo.

Pues bien, imaginen ahora que cuando me refiero a Leo, o le hablo directamente a él, lo hago diciendo que es una persona “no capaz” “menos válida” y que tiene un “trastorno incurable”… La nube que saldría de mi no sería precisamente de luz, y el mensaje que bombearía su corazón a cada célula de su cuerpo, sería de todo menos esperanzador.

Lleven ahora esto a cualquier ámbito de la vida, no solo a un diagnóstico médico…

Es por esto que cada vez más creo en la importancia que tiene la manera en la que definimos lo que nos sucede o lo que somos.
Sé que la medicina ha denominado “trastorno” al comportamiento de mi hijo, y que éste se ha calificado como una “discapacidad”, lógicamente sin ningún propósito intencionado, pero es nuestro deber y responsabilidad elegir cada palabra que usamos y definir el color y la energía de las “nubes” que emitimos.

Gracias a lo que me ha recordado este chico hada con su documental, me estoy esforzado mucho en identificar y cambiar la forma en la que digo las cosas para poco a poco corregir y ser capaz de elegir las palabras más adecuadas y con mejor vibración en cada situación.

De momento, he cambiado una palabra en la placa de parking que nos conceden para Leo, sustituyendo “discapacitado” por “dotado”.
Le he modificado el color a la nube por completo.

Cada vez más, todo me conduce a la certeza de que el origen de todo lo que no está en su equilibrio natural, comienza en un lugar que no se ve y que por tanto ignoramos.
Como le dijo el zorro al principito, “Lo esencial es invisible a los ojos”.

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Llevo vestido de Urban Outfitters y botas de Minnetonka. La cinta del sombrero y los accesorios son todos hechos a mano por nativos americanos.

Amor y luz
Siempre
Raquel


31 ComentariosEnviado por: Raquel del Rosario

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