Raquel del Rosario – Planeta Particular

19 noviembre 2017

LA MIRADA MÁGICA

Hace unas noches tuve un sueño extraño, como suele suceder con los sueños, nada parecía tener mucho sentido.
Dicen que los sueños sacan a relucir lo que hay oculto en nuestro subconsciente y que todas las personas que los protagonizan no son más que diferentes representaciones de nosotros mismos.
Los sueños están llenos de señales, arquetipos y mensajes, es por eso que muchas veces, a pesar de recordarlos vagamente al despertar, me gusta hacer un esfuerzo en intentar recomponerlos e incluso trato de escribirlos por si algún día decido volver a consultarlos.

En mi sueño viajaba en coche con mi hermana pequeña (ella acaba de regresar a España después de pasar unos días en casa, así que hasta ahí nada raro), llegábamos a un lugar que parecía ser una mezcla de varias de las localizaciones que habíamos visitado en Los Ángeles. Una sala del Observatorio Griffith que resultaba ser un dinner de Hollywood desde donde podía contemplarse la noria de Santa Mónica, la música de feria se mezclaba con las risas de los niños.
Aquel lugar era una especie de Disneylandia compuesto por los diferentes rincones de la ciudad que habíamos disfrutado juntas días atrás.
Todo resultaba mágico y divertido, la gente era muy amable y unas pequeñas mascotas peludas corrían por todos lados haciéndonos cosquillas en los pies.

Regresamos al coche para dirigirnos hacia nuestro próximo destino, pero cuando llegábamos, nos dábamos cuenta de que estábamos en el mismo sitio del que nos habíamos ido, solo que esta vez lucía algo diferente, a pesar de que todo era igual, ya no se sentía tan mágico y aquellas pequeñas mascotas, ahora algo sucias, ya no me resultaban tan lindas.

Decidimos volver de nuevo al coche para más tarde encontrarnos de nuevo en el mismo lugar, como si hubiésemos entrado en un bucle del que éramos incapaces de escapar.
Esta vez era difícil sentirse cómodo en aquel lugar, todo estaba igual pero a su vez todo había cambiado, las personas y nosotras mismas habíamos envejecido algo, y las mascotas se habían convertido en una especie de ratones gigantes y con aspecto mugriento.
Miré a mi hermana horrorizada y le dije: -“¡No me puedo creer que los hayamos acariciado antes!”.

Comencé a sentir una sensación de angustia y tristeza intentando encontrar una explicación a todo aquello, en ese momento desperté.

Hace unas semanas le comenté a Pedro la ilusión que me haría ir algún día con mi hermana Elena a Disneyland, “Si algún día viene, nos vamos las dos solas como dos niñas a pasar el día entero”, y el decidió materializarlo en regalo de cumpleaños, ¡menuda sorpresa!. Además, no me lo esperaba para nada porque sabía que ella andaba liadísima con mil cosas en Madrid.

Fueron unos días geniales que aprovechamos al máximo, y en los que dejé salir a correr y a divertirse a mi niña interior, a la que desde que soy mami tengo un poco descuidada.

Comprendí entonces toda la simbología de aquel sueño…
No era el lugar el que cambiaba, éramos nosotras. Todo seguía igual pero nuestra mirada ya no era la misma, a medida que nos hacíamos mayores la magia iba desapareciendo y nos sumergíamos en una rutina que, de alguna manera, lo afeaba todo.

Porque las cosas son como decidamos verlas, mantengamos viva esa mirada mágica.

————————–

Las fotos de hoy están hechas en Paramount Ranch, un set de rodajes western que hay cerca de casa.
Llevo pantalones de Zara (NT), jersey de Forever21 (NT), botines de Ecoté y bolso vintage.

Les deseo un buen comienzo de semana
Amor y luz
Raquel

“VER EL UNIVERSO EN UN GRANO DE ARENA
Y EL CIELO EN UNA FLOR;
SOSTENER EL INFINITO EN LA PALMA DE UNA MANO
Y LA ETERNIDAD EN UNA HORA”
William Blake


13 ComentariosEnviado por: Raquel del Rosario

Post Anterior