Raquel del Rosario – Planeta Particular » Bienvenido al mundo Mael

24 mayo 2016

Bienvenido al mundo Mael

Todo estaba listo para su llegada desde dos semanas antes.
Sus flores, sus velitas, sus cuarzos, su música, aceites esenciales de eucalipto y lavanda…
La habitación se había convertido en una especie de santuario, logrando transmitir la paz y serenidad que deseaba para uno de los momentos más especiales de mi vida.

Cada día me parecía más largo que el anterior y no veía la hora de por fin tenerlo en brazos.
Estaba algo más nerviosa que en mi primer parto, en gran parte, porque esta vez ya conocía ese dolor que juré no volver a experimentar una vez tuve a Leo en brazos…
Afortunadamente, a parte de estar perfectamente dotadas para soportarlo, lo estamos también para olvidarlo.

Chemin, mi partera, me había advertido sobre lo rápido que suelen llegar los segundos bebés, contándome anécdotas de todo tipo. Así que no dudé en llamarla en cuanto empecé a notar las primeras contracciones el pasado día 9 a eso de las 10 de la mañana.
He de reconocer que una parte de mi fantaseaba con la idea de que fuese tan inminente que no me quedase más remedio que hacerlo yo sola o con la ayuda de Pedro, pero Mael avisó con tiempo.

Me respondió con su habitual serenidad, con esa calma que supongo, es fruto de sus más de treinta años de experiencia.
– ¡Perfecto!, salimos para allá.
Si algo me gustó de Chemin en nuestra primera reunión, fue su energía de líder, de “jefa de la tribu”, de mujer segura y con carácter.

Llegaron y prepararon todas sus cosas en la habitación, tomaron mi temperatura, mi tensión y escuchamos el latido del bebé, algo que repitieron aproximadamente cada hora para asegurarse de que todo iba bien.

Yo me sentía cada vez más tranquila, las contracciones eran irregulares y muy suaves.
Pedro preparó el almuerzo y comimos todos juntos en el jardín, ellas bromeaban con la idea de quedarse los días que fuesen necesarios en la tranquilidad del campo.

A media tarde sentí la necesidad de acurrucarme en la cama, las chicas se quedaron en el salón leyendo mientras mi hermana Marta (invitada especial al parto) se ocupaba de Leo.

Pedro llenó la piscina mientras mi cuerpo seguía preparándose despacio… Intuí que sería una noche larga cuando sobre las 9 las chicas decidieron dormir un rato.
Encendí las velas, el vaporizador con las esencias y me metí en el agua. Me concentré en mi, en mi respiración, me conecté con mi cuerpo y con en el bebé. Le hablé, recordándole que éramos un equipo y que todo iba a salir bien.

Leo se metió conmigo un ratito y disfrutó muchísimo chapoteando a mi alrededor, estaba especialmente excitado con la “fiesta” que habíamos montado y no hubo manera de ponerlo a dormir.

Llegó un momento en el que ya no me sentía del todo cómoda en el agua y decidí volver a la cama y apoyarme sobre la pelota. Sentí una oleada de alivio, ese efecto sedante de todas mis hormonas funcionando a la perfección, dando tregua entre contracciones.
Entonces llegó ese grito, ese sonido que las matronas parecían conocer muy bien ya que entraron deprisa y cada una ocupó su lugar.
En silencio, manteniendo un perfecto diálogo de gestos y miradas, sin darme ningún tipo de indicación, sin recordarme que yo quería un parto en el agua…

Mientras me acariciaba la espalda, Pedro me susurró: “Respira, ya casi está aquí…”
No me podía creer que en cuestión de minutos, 17 exactamente, tuviese a mi hijo sobre mi pecho.
Lo apreté suavemente contra mi y le besé en la cabeza… “Hola mi amor, bienvenido”.

Esperamos a que la placenta dejase de latir y Pedro cortó el cordón.
Leo, que había permanecido tranquilamente jugando en la habitación de al lado ajeno a todo, entró de repente y subió de un salto a la cama. Con los ojos como platos no paraba de señalar a su nuevo hermanito mientras repetía unos divertidos: “¡ohhh! ¡ohhh!”.

Todos se fueron a comer algo respetando nuestra “hora sagrada”, dejé que Mael buscara instintivamente mi pecho y comenzara a mamar.
Di gracias al universo por lo bien que había salido todo, por mi niño sano.
Di gracias a mi cuerpo por haberme escuchado.

Después de que examinaran y pesaran a Mael, me di una ducha y devoré un plato de pasta. Eran casi las 3 de la madrugada y todos nos caíamos de sueño. Dediqué un rato a calmar y dormir a Leo que seguía correteando por la casa.
Las chicas se despidieron y me metí en la cama colocando al bebé sobre mi pecho, miré a mi alrededor y observé por unos segundos a mi preciosa familia antes de cerrar los ojos.
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

IMG_3001

IMG_0259

IMG_0258 (1)

IMG_0255

para-cambiar-el-mundo


155 Comentarios

  • 1. MAR BORRULL  |  13 junio 2016 - 15:02

    Hola Raquel 🙂

    Qué precioso tu relato, que bonito tu parto <3

    Me emociona leerte porque tengo una niña de casi 3 añitos, Enna, que nació en casa; y estoy embarazada de 16 semanitas 🙂 Si todo va bien nuestro segundo hijo también nacerá en casa.
    El parto de Enna fue maravilloso, larguito y cansado, pero fantástico, como tenía que ser <3

    Estoy con mi síndrome del nido a toda marcha ya y me encantó el Snuggle Me pero no sé dónde lo puedo comprar en España. Alguna idea?

    Muchas gracias!

  • 2. Aloya  |  14 junio 2016 - 11:33

    Enhorabuena! Qué preciosidad! Ojalá pronto pueda tener esa experiencia , que dicen que es la mejor y más gratificante!
    Para cosas de bebés, viejas ,hogar, echar un vistazo aquí:
    http://www.bestshoppings.es/bebes.html?p=2

  • 3. el trastero de Cris  |  15 junio 2016 - 09:28

    Look con vestido largo y chaleco, y sigue el SORTEO de unos zapatos Magrit!!
    htp://eltrasterodecris.blogspot.com

  • 4. JORDI AVILA  |  16 junio 2016 - 23:29

    FANTÁSTICO, RAQUEL, ENHORABUENA, UNA VEZ MÁS… UN ABRAZO

1 5 6 7