Raquel del Rosario – Planeta Particular » EL NIÑO HADA

17 septiembre 2019

EL NIÑO HADA

Hablemos de Leo.
Varias de las preguntas que me enviaron eran sobre él, ya que de alguna manera siempre he dejado entrever que es un niño diferente.

Leo no dijo ni una palabra hasta casi los cuatro años. Si, ese primer “mami” se hizo mucho de rogar. Desde los dos años supe que Leo era diferente, le encantaba tumbarse bocarriba largos ratos ensimismado, parecía estár viendo una película en el techo, a veces sonreía y parecía interactuar con algo. Me encantaba observarle, me imaginaba un montón de colores y seres mágicos a su alrededor jugando con él. A día de hoy, daría lo que fuera por estar unos minutos en su cabeza e intentar comprender su visión del mundo.

El pediatra no nos alarmó, los niños bilingües suelen tardar más en hablar y no había nada preocupante en su comportamiento más allá de que “estaba un poco en su mundo”, los diagnósticos a edades tan tempranas son muy complejos, ya que muchos niños se desarrollan a ritmos diferentes.
Le hicimos toda clase de pruebas auditivas para descartar algún nivel de sordera que pudiera estar condicionado el desarrollo del lenguaje, pero todo estaba bien.

Más adelante, nos sugirieron un colegio específico y una valoración más exhaustiva con diferentes profesionales que determinarían que programa educativo sería el mejor para la estimulación necesaria en su caso.

Aún recuerdo el día que nos sentaron a Pedro y a mi para darnos los resultados, en medio de un ambiente dramático, con tono muy suave y unas palabras elegidas meticulosamente, nos dijeron que creían que lo mejor para Leo era entrar en el programa de niños con TEA (trastorno del espectro autista).

Al contrario de la reacción que ellos esperaban (lágrimas, negación, enfado… ), yo sentí una sensación de alivio enorme. No porque alguien le hubiese puesto un nombre a lo que le pasaba a Leo, una “etiqueta médica”, sino porque supe que iba a empezar a trabajar con gente especializada y, sobre todo, que iba a relacionarse con niños que veían el mundo de una forma similar a como él lo hacía.

Una bruja buena me dijo una vez que Leo era un “Niño Arco Iris”, aunque él, un día agarró mi teléfono mientras le escribía un mensaje a Pedro y escribió algo que el autocorrector tradujo como “El niño hada”, para luego darle a “enviar” .
Pedro: ¿Cómo?.
Yo: Te lo ha mandado Leo.

Leo es un niño risueño, cariñoso, le encanta la naturaleza, cantar y montarse películas con sus juguetes.Puede trepar un árbol con la agilidad y precisión de un mono o hacerse un sandwich sin manchar nada en la cocina. Tiene una memoria fotográfica increíble y es estrictamente selectivo con las personas, a veces viene alguien a casa y lo ignora por completo, y otras, se acerca a una persona desconocida por la calle para saludarla, darle un abrazo o colocar la manita en su cara unos segundos.

Ha sido complicado que nuestro entorno entendiese el diagnóstico médico. “Pero…¿cómo que autismo?, si Leo no hace esto ni esto, es más, hace esto y lo otro…”
Cuando escuchamos la palabra “autismo” (al igual que me pasaba a mi antes de hacer mi “doctorado particular”), todos pensamos en niños que no se sienten cómodos con más gente, que gritan en lugares públicos porque se agobian, que se valen de la agresividad para mitigar su frustración, que hacen gestos repetitivos para calmarse, que son hipersensibles a los ruidos… Y claro, nada de esto le sucede a Leo.

Dentro de esto que llaman trastorno, hay varios tipos y niveles, hay personas con un grado muy bajo que pueden valerse por sí mismos perfectamente en la sociedad, y casos severos con comportamientos como los que acabo de describir. Y entre uno y otro, un inmenso abanico con un sinfín de casos diferentes

Los casos de TEA se han incrementado de manera considerable en los últimos años, pasando de 1 caso de cada 2500 a principio de los años 90, a 1 de cada 88 en la actualidad según la OMS.

La medicina desconoce su origen o desencadenantes. Hay estudios de todo tipo que lo relacionan con la dieta o el déficit de ciertos minerales en el organismo, he leído y escuchado cientos de testimonios de padres que han sacado a sus hijos del diagnóstico simplemente eliminado el gluten, la caseína y el azúcar de sus dietas. Y otros tantos que hablan de notar esa “desconexión” o cambio de comportamiento tras la aplicación de una vacuna determinada, la toma de algún antibiótico, el cambio de la leche materna a la animal…
Pero no hay nada demostrado, y la red está llena de opiniones contradictorias.

Hemos leído y probado tantas cosas en los últimos dos años…

El programa del colegio ha sido clave para Leo. Recuerdo cuando la logopeda, en la primera semana de clase me dijo que estaba segura de que Leo iba a hablar y yo la miré incrédula.
Ahora tiene un vocabulario amplio, aunque le cueste ordenar frases y no mezclar el inglés con el español, y cada día me sorprende con algún progresito que, por pequeño que sea, para mi es un mundo.

Lo más difícil como madre, sin duda, está siendo el no poder dialogar, razonar o comunicarme con él de la manera que me gustaría. ¿Cómo educar sin una comunicación ni una comprensión claras?
Luego, entender que Leo ha venido a hacer las cosas de otra manera, lo cual me produce una perdida de control absoluta. Yo, que tenía clarísimo el tipo de programa educativo que quería para él, como aplicaría todo esos conocimiento sobre educación emocional que había aprendido en esos libros que les recomiendo a veces, las actividades que haríamos juntos…
Y entonces, llega un ser diminuto a recordarme que la vida en ocasiones tiene otros planes para mi, para mi crecimiento personal (y el crecimiento de mi paciencia).
A veces me siento desbordada, pidiendo perdón a dos de cada tres madres en el parque porque Leo no entiende de turnos, de que los juguetes tienen dueño y las cestas de picnic también. Soportando miradas y comentarios porque simplemente parece un niño maleducado que se frustra y patalea si le dices que no puede hacer algo. Sintiendo penita de esos niños que se le acercan y le dicen “Hola, ¿cómo te llamas? ¿jugamos juntos?”, y Leo a lo suyo, como quien oye llover.

Hay días en lo que la paciencia se me acaba y sale mi bestia gruñona, luego llega ese sentimiento de culpabilidad y más de un día las lágrimas de impotencia.
Hay momentos en lo que me pregunto ¿Por qué, por qué y por qué?, y otros en lo que le miro y me doy cuenta del regalo que es, de todo los que ha venido a enseñarme y de que no lo cambiaría por nada del mundo. Se que el me eligió porque sabía que haríamos un buen equipo, aunque a veces yo sienta que le estoy defraudando.

Leo y Mael son un regalo el uno para el otro, Leo le llama “baby” en vez de por su nombre, juegan y se pelean como cualquier hermano. Cuando se reencuentran en la puerta del colegio cada día, se abrazan y dan saltos de alegría, como si llevasen meses sin verse.
Mael siente una admiración total hacia Leo e imita cada cosa que hace o dice, hacen un buen equipo.

Y ésta es la historia del niño hada, el niño que ha venido a enseñarnos que el lenguaje del amor no entiende de palabras ni de idiomas, que existen otras formas de ver y percibir el mundo, que a menudo hay que soltar el control de las cosas para dejarlas ser, a su manera, y abrazarlas así, del modo que nos han sido dadas, agradecidos, y solo entonces descubrír el regalo que envuelven.
Porque él no me eligió por casualidad.

“Debemos de ser capaces de liberarnos de la vida que hemos planeado para poder recibir la vida que nos está esperando”.
Joseph Campbell


295 Comentarios

  • 1. Paula  |  17 septiembre 2019 - 22:29

    Admirada de tu grandeza, sinceridad, fuerza y honestidad. Cansada de contenidos vanales y superfluos, me encuentro con tu blog, contigo……normalizando, sincerándote. Me pareces una gran mujer. Tu hijo tiene una gran madre.

  • 2. Bea  |  17 septiembre 2019 - 22:39

    Precioso testimonio Raquel, gracias por compartir, enhorabuena, eres una gran madre y tienes una gran familia.

  • 3. Gema  |  17 septiembre 2019 - 22:41

    Hola Raquel!! Soy maestra especialista en Pedagogía Terapeutica y la mayoría de mis alumnos son niños con TEA. Solo quería darte las gracias por hacer visible la situación que muchos padres viven a diario. No es fácil, pero estoy segura de que tu testimomio les va a dar fuerzas para continuar … 1000 gracias!!!!!

  • 4. Ter  |  17 septiembre 2019 - 22:52

    ♥️♥️♥️

  • 5. Ana  |  17 septiembre 2019 - 22:57

    Mi admiracion a la actitud que has decidido tomar ante lo que te ha traido la vida!!Sigue aprendiendo de el y transmitiendole todo vuestro amor !!!

  • 6. Floren  |  17 septiembre 2019 - 23:00

    Enhorabuena Raquel, por esa pedazo de madre que eres… Lo cuentas todo taaan bonito…

  • 7. Mar  |  17 septiembre 2019 - 23:05

    Que post tan íntimo, tan personal, tan bonito y tan valiente… Muchísimas gracias por compartirlo con nosotras.
    Eres una mujer admirable y Leo no podría haber elegido mejor mamá.
    Mucho Amor y Luz.

  • 8. Celia  |  17 septiembre 2019 - 23:06

    Qué grande eres. Leo ha sabido escoger a la mejor madre. ❤️

  • 9. Sara Marina  |  17 septiembre 2019 - 23:08

    Gracias por abrirte tanto a esta comunidad, sin duda eres una persona muy especial y es precioso todo lo que transmites siempre, aunque hoy ha sido el post más especial de todos. Somos muchas las personas que te seguimos desde el principio y hemos visto formarse a esa familia tan bonita y nos alegramos mucho de que el niño hada os haya elegido…❤

  • 10. Estrella  |  17 septiembre 2019 - 23:10

    Eres admirable, nos enseñas mucho y trasmites aún más. Sois afortunados de teneros.

  • 11. Sara  |  17 septiembre 2019 - 23:11

    Que belleza de post. ❤

  • 12. Cristina  |  17 septiembre 2019 - 23:11

    No tengo palabras para describir la infinidad de sentimientos que he sentido cuando he ido leyendo esta entrada al blog.
    Sólo puedo agradeceros a tí y a Leo que compartáis estás palabras con nosotros
    Leerte es un placer para los sentidos. Gracias por tu sinceridad, por tu transparencia, por tu luz.
    Gracias a ti y al niño hada.

  • 13. Bega  |  17 septiembre 2019 - 23:13

    Leo tu blog y de vez en cuando es como asomarte a un diario, con sentimientos y aprendizajes. Gracias por hacernos conectar con tanto… ‍♂️

  • 14. Leire  |  17 septiembre 2019 - 23:13

    Buenas noches Raquel,
    Cuánto me recuerda tu historia a la mía. Cuánta lucha interna hay para hacernos saber lo fuerte que podemos llegar a ser en muchas ocasiones que pensamos que ya no podemos más. Sin entrar en detalles de mi pequeño, ahora de 11, son nuestro tesoro más gigante para nuestra evolución, son una bendición que te enseña a ser nuestra mejor versión para estar con ellos.
    Médicos, dietas, osteopatas, homeópatas, psicopedagogos, profesores,… les debo de dar a todos las Gracias por su ayuda. Mejoró mucho pero siempre insuficiente en una lucha continua. Desde hace 1 año conozco más el munde los arquetipos, las constelaciones. Mi marido y yo hemos constelado por nosotros para poder liberar a tantas generaciones pasadas y a futuras de tanto dolor y tantos pactos y magia. Hace medio año que he constelado por él, por mi pequeño, y de verdad que lo que salió fue tan impactante, y doloroso como madre saberlo, que fue un antes y un después. Mi hijo he de decir que es otro, es “normal” (dichosa palabra que es tan limitante). Todos los contratos que rompí por él en esa sesión han dado sus frutos, es un niño nuevo, éste ha sido un nuevo verano, un renacer para todos, sobre todo para él. Hasta él me dice que ahora ya no le cuesta hacer las cosas y que lo entiende todo muy fácil, y lo dice con una felicidad jamás vista en él.
    Le doy las gracias por llevarnos a otro nivel, por recordarnos que somos seres espirituales en un cuerpo físico, porque gracias a él que me ha vuelto a recordar lo que es el amor propio, ese que en tantos momentos de lucha hemos arrinconado. Mi hijo es un niño Índigo, apasionado por los animales, por el respeto de la hormiga más diminuta, por el respeto a la vida, por el respeto que esta sociedad ha perdido y que debe de recuperar con urgencia.
    Sé que has constelado y sé que entiendes de lo que te hablo, yo lo hice de forma privada, y ha valido la pena por tanta carga que llevaba consigo que no le correspondía y que le limitaba cada día.
    Gracias por compartir esa parte de tu vida privada con tod@s y dar luz a tanta gente.
    Besazos enormes para ti y tus dos pequeños seres mágicos.

  • 15. A  |  17 septiembre 2019 - 23:13

    Hola Raquel. Cada una de los 7000 millones de personas en este mundo es distinta. Has viajado y vivido en varios países, por lo que sabrás que no es necesario hablar el mismo idioma para entenderse. Tan solo hace falta un poco más de atención. Y sí, estás sobradamente preparada. No lo dudes. Para ser una buena madre no hacen falta ni milagros, ni regalos ni lujos. Tan solo hace falta mucho cariño. Es una carrera larga en la que nadie que merezca la pena te pondrá nota por tu mejor o tu peor momento. Tan solo hace falta que seas tú misma. Y sí, tienes derecho a que florezcan tus sentimientos; aunque no sean aquellos de los que te vayas a sentir orgullosa. Lo malo, lo tienes que quemar de alguna forma o dejarlo salir, o terminará por quemarte hasta consumirte. Luego ya te encargarás de buscar el porqué te afecta y como cambiarlo. Y no te preocupes. Todo va a salir bien.

    Un abrazo y mucha luz.

  • 16. Samar  |  17 septiembre 2019 - 23:16

    Ay Raquel no te imaginas lo identificada que estoy contigo.
    Estamos en un proceso confuso de si nuestra pequeña puede tener TEA.
    Siempre dentro de mi he sentido que es especial, por su fascinante memoria. Por su correcto lenguaje desde muy temprano… como tú bien dices dentro de mi cabeza la primera vez que me enfrente a esta situación no les deje terminar de hablar yo misma lo pronuncie : me estás queriendo decir que es asperger. (En ningún momento me enfade, solo me preocupaba que algo estuviera fallando y estuviera sufriendo, eso no me lo perdonaría jamás ) Todos se quedaron alucinando, y yo solo supe decir que lo único que me preocupaba era su felicidad . Me decían porque has dicho eso y no déficit de att. Ni yo misma lo sabía, no me gustan las etiquetas, solo quiero sea lo que sea que sea feliz.
    Dentro de mi pienso si es así y me a tocado a mi es porque somos los indicados para ser los padres de una Preciosa con una luz especial, y que nos va a enseñar muchísimo.

  • 17. Maribel  |  17 septiembre 2019 - 23:17

    Siento tus palabras y tu historia Raquel, como la más grande muestra de amor Tu y tus hijos sois afortunados por teneros Gracias por compartir esta dura y linda realidad

  • 18. Gemma  |  17 septiembre 2019 - 23:23

    El niño hada ha sido muy listo y ha elegido a la mejor madre que podía tener.
    ♥️♥️♥️

  • 19. Tocaya  |  17 septiembre 2019 - 23:24

    Gracias por esta entrada, por tu sinceridad,… Los hijos son regalos de la vida y ellos no podrían haber elegido unos mejores padres! Ellos cada día nos enseñan algo y nosotros actuamos siempre de la mejor manera posible. Un abrazo fuerte

  • 20. Maria  |  17 septiembre 2019 - 23:28

    Enhorabuena por tu post Raquel! Yo tb soy madre, a priori de niños “normales” y siento frustracion muchos dias, impotencia y ganas de llorar. Sin lugar a dudas, la maternidad es el mayor reto que nos ofrece la vida. Gracias por compartir tu experiencia.

  • 21. Ana  |  17 septiembre 2019 - 23:34

    Que suerte tiene Leo de tener una madre tan maravillosa como tú.
    Gracias por tu blog Raquel. Desde hace años, he aprendido muchísimo con tus textos. Eres una mujer increíble.

  • 22. Teresa  |  17 septiembre 2019 - 23:35

    El destino os tenía guardados el uno al otro… ❤️❤️❤️

  • 23. Esme  |  17 septiembre 2019 - 23:41

    Grande ❤️❤️

  • 24. Lorena  |  17 septiembre 2019 - 23:41

    Solo puedo decirte que me causas una gran admiración , eres fuerte y valiente y sin duda una gran madre. Yo acabo de ser madre y descubrí miedos que jamás pensé que existían , mi niña hizo tambalear mi mundo con su llegada y ahora más que nunca entiendo la palabra madre en toda su amplitud y sentirse pleno o frustrado es normal , hay días duros y tu caso es especial pero tú también , eres grande !!

  • 25. Lourdes  |  17 septiembre 2019 - 23:43

    Raquel,

    Te leo a menudo, pero es la primera vez que siento la necesidad de dejar un comentario en un blog. Imagino las vueltas que habrás dado antes de atreverte a escribir ese post. La de veces que te habrás imaginado, pero quizás no te animabas a escribirlo. Sin duda, seguro que Leo es un gran maestro vital. Gracias por tu sinceridad, por visibilizar el TEA y sobre todo, por mostrar que más allá de muebles y ropa bonita, hay una persona en toda su complejidad.

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