Raquel del Rosario – Planeta Particular » TOMÁRSELO CON AMOR

2 noviembre 2016

TOMÁRSELO CON AMOR

Hace tiempo vi un video navegando por internet que me marcó mucho. Empezaba con la imagen un niño pintando la pared de su casa con rotuladores de colores, en ese momento su padre entraba y comenzaba a gritarle enfadado mientras se los arrancaba de las manos. En la siguiente escena se ve a ese mismo niño en la escuela compartiendo mesa de dibujo con una compañera, cuando ella intenta coger unos rotuladores que estaban cerca de él, éste se los arrebata bruscamente de las manos mientras le grita (de la misma manera que su padre había hecho con él).

Acto seguido se repiten las mismas escenas, pero esta vez, el padre, de un modo calmado le explica que la pared no es el mejor sitio para dibujar y le anima a limpiarla juntos. La escena en la escuela también cambia por completo para mejor.

Nadie dijo que la maternidad fuera fácil, y aunque desde hace tiempo he decidido valerme de ella como la mejor herramienta para mi crecimiento personal, reconozco que a veces siento el impulso de salir corriendo de casa, aunque… ¿a quién vamos a engañar? no me iría muy lejos jaja.

Y es que en este baile de emociones que vienen y van constantemente, a veces resulta imposible no juzgarse a una misma o no exigirse demasiado, olvidando que la madre perfecta no existe y que antes que madres somos humanas.

A veces me descubro gruñendo entre dientes como una brujilla aquellas frases de mi madre que juré nunca repetir. Si hay algo que no he parado de hacer desde que llegaron los niños es comerme muchas de mis palabras unas tras otras.

Leo ha entrado en una etapa “terremoto total”, tiene una energía que a veces me deja con la boca abierta… Sube, baja, abre, saca, mete, vuelve a sacar, construye, destruye, salta, trepa, rueda… Es como si tuviese hormigas dentro de la ropa, ¡increíble!.
A veces siento que me paso el día con las frases “eso no Leo” o “cuidado Leo” en la boca. Así que hay momentos en los que me hago la loca (con el rabillo del ojo siempre activado) y dejo que haga de las suyas aunque luego me lleve un rato limpiarlo todo.

El no poder razonar con él es lo más frustrante, aunque intento explicarle las cosas utilizando un lenguaje fácil y pausado aún es pronto para que diferencie. Ahora entiendo porqué los llaman “los terribles dos”, empieza a querer ser independiente y se frustra cuando no consigue algunas cosas por sí mismo, nos pone a prueba con lo que sabe que no debe hacer constantemente a modo de juego (ommmmm) y parece que no soporta ver las cosas en su lugar, están mejor dentro del water, en el jardín (lanzadas desde la ventana) o esparcidas por el suelo a modo circuito de obstáculos.

A veces el no saber cómo y cuando marcar los límites es frustrante. Y más cuando apuestas por un tipo de educación en la que le das al niño la libertad de explorar, crear y descubrir por él mismo.

Por ejemplo, cuando regresamos del viaje en caravana, después de haber pasado días bañándose en los lagos y lanzando rocas, Leo entró corriendo en la cocina, agarró unos huevos que había dejado en la mesa y los lanzo con toda su fuerza como había hecho durante días con las piedras. Ya iba yo a soltar un gruñido cuando vi su cara de sorpresa, no se esperaba para nada ver aquella tortilla en el suelo y con los ojos bien abiertos se agachó señalando aquello en lo que se habían convertido las “piedras”. Y claro, una tiene que aguantarse la risa para no dar a entender que aquello es divertido.
Le expliqué que no eran piedras ni pelotas, que era comida y que su lugar era la nevera, y él sólo empezó a recoger las cáscaras.
Y ¿Cómo le explico yo que en la playa y en los lagos puede saltar en los charcos, chapotear y mojarse y en la terraza no? en fin, poco a poco…

Trastadas y ocurrencias tengo para escribir un libro, pero no siempre tengo el humor de ir a por el teléfono para fotografiarlas. Recuerdo estar a puntito de dar a luz, cuando ya casi no podía ni moverme, y escuchar un pequeño estruendo en el piso de abajo. Ese momento en el que se te activan todas las alarmas y tu cuerpo no responde con la agilidad que te gustaría, un cuadro. Allí estaba la maceta nueva hecha trizas en el suelo, y él con su cara de “¿cómo ha ido a parar eso ahí?”.
-Leo, ¿quién tiró la maceta al suelo? (pregunta tonta donde las haya, por el momento no tenía un hermano pequeño o un amigo invisible al que culpar)
Entonces me señala la pelota. -¡Claro! fue la pelota.
Acto seguido fue a buscar una de las palas de jardinería que le compré para que me ayudase en el jardín e intentó recoger la tierra y ponerla de nuevo sobre el cáctus… ¿quién puede enfadarse? ains.

O cuando decide que las lentejas están más ricas si te las bebes, o en un arrebato de coquetería decide hidratarse la piel como hace mami después de la ducha, pero confundiendo la crema corporal con la mascarilla del pelo, con el consecuente desastre en el baño (ommmmm).

Volviendo al comienzo el post, aquel video me hizo ser consciente de lo determinante que puede ser una sola de nuestras reacciones en la vida de nuestros hijos.
La importancia de saber diferenciar cuando un niño hace algo sin maldad, dando rienda suelta a su creatividad y su imaginación. Enfadarnos ante una situación de éstas solo hará sentir al niño humillado y entenderá que “ser creativo” no es bueno y por lo tanto dejará de serlo.
Esto no quiere decir que hemos de dejarles llenar la casa de pintadas, solo pararnos, analizar la situación y hablarles desde el amor (¡y la santa paciencia! jaja).

Hace poco, releyendo uno de mis libros favoritos “La maestría del amor”, me llamaron la atención unos ejemplos que pone el autor cuando habla de la perdida de la inocencia y la domesticación de los más pequeños por parte sociedad. “Nacemos sintonizados para amar. De pequeños no definimos el amor como un concepto abstracto, sólo lo vivimos”

Aquí los ejemplos:

“Si observas a los niños podrás ver como se destruye el amor verdadero y la libertad. Imagínate a un niño de dos o tres años que corre y se divierte en el parque. Mamá está mirando al pequeño y tiene miedo de que se caiga y se lastime. Entonces se levanta para detenerlo, pero el pequeño, creyendo que está jugando con él, intenta correr todavía más deprisa. Los coches pasan cerca, por una calle próxima, y eso intensifica aún más el miedo de mamá hasta que, finalmente, lo atrapa. El niño espera que ella se ponga a jugar con él y, sin embargo, lo único que recibe es un zarandeo. ¡Boom! Eso le causa un sobresalto. La felicidad del niño no era otra cosa que la expresión del amor que emanaba de él, pero después de eso, es incapaz de comprender por qué su madre actúa de ese modo. Con el tiempo, este tipo de sobresaltos acabarán por bloquear el amor. El niño no comprende las palabras, pero aún así se pregunta: “¿Por qué?”.
Y de ese modo, correr y jugar, una expresión del amor, ha dejado de ser algo seguro porque, cuando expresas tu amor, tus padres te castigan.”

“Imagínate que tienes dos o tres años. Te sientes feliz, estás jugando, explorando. Aún no tienes conciencia de lo que es bueno o de lo que es malo, de lo que es correcto e incorrecto, de lo que deberías hacer, porque todavía no estás “domesticado”. Estás jugando en la habitación con un objeto que se encuentra cerca de ti. No tienes intención de hacer nada malo, ni de intentar causarle daño a nadie, pero ese objeto con el que juegas es la guitarra de tu papá. Para ti es solo un juguete, no quieres hacerle el menor daño a tu padre. Pero el tiene uno de esos días difíciles, no se siente bien y tiene problemas en el trabajo. Entra en la habitación y te ve jugando con sus cosas. Se enfada de inmediato, te coge y te da una torta.
Desde tu punto de vista, es una injusticia. Tu padre no hace más que entrar y hacerte daño. Confiabas plenamente en él porque es tu papá, alguien que, por lo general, te protege y te permite jugar y ser tu mismo. Sin embargo, ahora hay algo que no acaba de encajar. Ese sentimiento de injusticia es como un dolor en el corazón. Te sientes vulnerable; te hace daño y te hace llorar. Pero no lloras únicamente porque te ha dado una torta. No es la agresión física la que duele; lo que te parece injusto es la agresión emocional. No habías hecho nada malo.
Ese sentido de la injusticia abre una herida emocional en tu mente. Tu cuerpo emocional está herido, y en ese momento, pierdes una pequeña parte de tu inocencia.”

Hoy, curiosamente, comencé a leer un libro de la doctora Shefali Tsabary “Padres Conscientes” (que por cierto me está encantando), y la apertura es una anécdota personal que también alude a éste tema. Sincronías… o más bien, respuestas.

“Una mañana, mi hija, muy agitada, me despertó a sacudidas.
“El ratoncito te ha dejado un regalo increíble- susurraba-. ¡Mira lo que te ha dejado el ratoncito Pérez!”
Busqué debajo de la almohada y encontré un billete de un dólar cortado exactamente por la mitad. Mi hija me explicó: “El ratoncito te ha dejado la mitad; la otra mitad está bajo la almohada de papá.”
Me quedé sin habla.
Al mismo tiempo me vi en un dilema. Se me agolparon en la cabeza todos aquellos mensajes de que “el dinero no crece en los árboles” o lo importante que era para mi hija valorar eso. ¿Tenía que aprovechar la ocasión para explicarle que no hay que tirar el dinero y que un billete de un dólar cortado por la mitad no vale nada?
Comprendí que era un momento en el que mi manera de responder podía ser decisiva para el espíritu de mi hija. Menos mal que decidí archivar la lección y decirle lo orgullosa que estaba de su generosidad con su único dólar. Mientras le daba las gracias al ratoncito por su buen corazón y su sentido de la ecuanimidad al repartirlo en partes iguales entre papá y mamá, los ojos de mi hija reaccionaron con un destello que iluminó la habitación entera.”

En conclusión, la misma conclusión a la que llego siempre: Con amor todo funciona mejor.
Los gritos y la violencia física no educan, hieren sus corazones para siempre.
No hay maldad, sino inocencia, creatividad y un deseo insaciable de explorar el mundo.
Así que tomémoslo con humor y sobre todo con AMOR, mucho amor.

Y para acabar, comparto unas fotos que me mandó mi hermano a modo consuelo jaja. No tienen desperdicio:

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Supongo que ya conocerán este video que se hizo viral hace tiempo, pero acabo llorando de la risa cada vez que lo veo. Ese interrogatorio entre el enfado y el ataque de risa del padre ante la TRASTADA con mayúsculas y las caras de ellos no tienen desperdicio.
¡La que me espera!

https://www.youtube.com/watch?v=jEsyZLboXSw

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Y como broche final del post, vamos con un nuevo look.
Éste precioso blusón (que yo llevo de vestido) es de la nueva temporada de MONICA CORDERA (mi truquito para llevar este tipo de vestidos durante la lactancia, es llevando debajo otro de algodón ajustado de tirantes, así lo puedo levantar completamente).
Lo combiné con unas pulseras étnicas que tengo desde hace años y sandalias de Urban Outfitters.

Deseo que estén teniendo una buena semana
Amor y luz
Raquel

“¿Tenemos la sabiduría y la valentía para amansar a nuestros indisciplinados yos y para confiar en que nuestros hijos serán el reflejo de nuestro espíritu?”
Shefaly Tsabary


49 Comentarios

  • 1. Rocio  |  2 noviembre 2016 - 19:37

    Solo decirte que ne gustaria tener tu paciencia y seguir tus consejos… Pero no se yo si podre 🙂

  • 2. Aia  |  2 noviembre 2016 - 20:08

    Que razón tienes!!!! En fin, paciencia….

  • 3. Samanta  |  2 noviembre 2016 - 20:13

    Hola Raquel,

    Me ha encantado tu post de hoy, me siento muy identificada, de hecho no hecho más que llorar.

    Mis mellizos tienen casi 3’años y al igual que tu, vi.ese video hace tiempo y me impactó.

    A veces las mamás dejamos de tener paciencia y gritas, hablas mal, te desesperes, te vienes abajo y luego encima te sientes fatal por tener esa actitud.

    Como tu dices debemos dejar que sean felices, fluidas, no intentar controlar nada, es difícil.

    Me apunto esos libros.

    Te sigo desde hace mucho, me encanta como eres, tu personalidad y me identifico mucho con tu estilo.

    Me encantaría poder conocerte.

    Te mando un beso de luz..

    Te dejo una frase bonita “es más acertado contener a un niño por el honor y la.ternura que.por el temor y el castigo”

    Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros”

  • 4. Isabel  |  2 noviembre 2016 - 20:31

    Raquel, te sigo desde hace tiempo. Me encanta todo lo que escribes y tus “gafas” de ver la vida. Con todo el cariño te recomiendo una página web: Red Diseño Humano. Creo que te encantará y te será muy útil para educar a tus niños desde la individualidad que cada uno somos. Te envian un “adelanto ” de tu diseño de forma gratuita, y si “resuena” coontigo tienes la oportunidad de conseguir más información. Un beso enorme .

  • 5. Addobbi floreali Varese  |  2 noviembre 2016 - 21:31

    What a funny pics!
    I love all of those.
    Thanks for sharing.
    Gio

  • 6. Sonia  |  2 noviembre 2016 - 22:10

    Creo que nunca escribi, pero este post meha encantado me siento muy identificada…Tengo una niña de 15 meses, Alma y es un terremoto e intento armarme de paciencia y al leerte me he dado cuenta q es cierto para ella ahora todo son juegos y risas. Voy a seguir tu consejo, cuando arme alguna respirar pq no quiero q mi niña pierda su sonrisa de inocencia jamás. Gracias.

  • 7. Raquel  |  2 noviembre 2016 - 22:16

    Hola Raquel, me ha encantado el post, cuanta razón tienes… yo me paso el día haciendo “ommmmmmm”. El otro día sin ir más lejos mi hijo de 3 años me pinto todo el suelo de veras negras, azul marino y verdes , en ese momento le hubiera soltado un chillido, pero conté hasta 3 (o quizás hasta 6 ), y lo que hice fue limpiarlo y luego irme a hablar con él. La verdad es que hay momentos en los que perdemos la paciencia, pero estoy totalmente de acuerdo con que lo más importante es educarlos con Amor.
    Me encanta tú filosofía de la vida.
    Muchos

  • 8. ALFREDO  |  2 noviembre 2016 - 23:10

    Hola Raquel:
    siempre es un placer leerte. Como siempre,las fotos chulísimas. Pasa una buena semana.
    Un besazo

  • 9. eri  |  2 noviembre 2016 - 23:20

    Hola Raquel,
    Que identificada me he sentido leyendo el post. Tengo una niña de la edad de Leo y estamos pasando por una etapa complicada con la operación pañal, decidí quitárselo y ahora veo claro que ella no estaba preparada y aunque me han aconsejado continuar, a veces no se como actuar porque veo que ella lo lleva mal y no se como ayudarla. Te agradezco de corazón tus palabras

  • 10. Sara  |  2 noviembre 2016 - 23:36

    Educar desde la paciencia y el amor, que bonito es, cuánto aprendemos sobre nosotros mismos y sobre la influencia q ejercemos en nuestros peques,que trabajo de concienciación tan intenso, y cuantos dilemas nos genera.
    Mi peque tiene tres años y estamos apunto de recibir a su hermanita, en este tiempo de revoltura hormonal, y desgaste físico tb hemos aprendido no sólo a perdonarnos a nosotros mismos,sino a disculparnos por nuestra falta de paciencia, o por lo q dijimos cuando nos enfadamos.
    La maternidad/paternidad un aprendizaje constante.
    Me ha encantado leerte.

  • 11. Raquel  |  3 noviembre 2016 - 00:43

    No podías tener más razón!! Somos su modelo y muna nunca deberíamos reaccionar con nuestros hijos con enfado ni agresividad, no es fácil sobre todo pq desafortunadamente a la gran mayoría nos educaron con más gritos,castigos y agresividad de la que recordamos…y lo que decíamos “repetimos lo q tuvimos de forma automática..”. Te dejo esté artículo como un ejemplo claro de todo lo que has explicado, y me despido con la esperanza de cada vez seamos padres q acompańemos a nuestros hijos a través del amor en el ejemplo diario!!! Un abrazo enorme Raquel!!!
    http://www.bebesymas.com/ser-padres/la-inspiradora-reaccion-de-una-madre-despues-de-que-su-hijo-rompiera-un-espejo-de-un-portazo

  • 12. Magaly  |  3 noviembre 2016 - 01:35

    Bravo por todo tu amor y por compartirlo. Un beso

  • 13. A  |  3 noviembre 2016 - 08:41

    Feliz cumpleaños Raquel! Mucha paciencia y ya te lo dije en otra ocasión. Que las que fueron madres ya tienen un máster en docencia y educación.

    Un fuerte abrazo.

  • 14. Trendy Two  |  3 noviembre 2016 - 09:36

    Las trastadas al fin y al cabo forman parte de los niños, pero hay que saber calmarse y llevarlo hacia un aprendizaje!

    Hoy en nuestro BLOG tenemos un ● L O O K con mezcla de TENDENCIAS ●

    ❤️TrendyTwo

  • 15. Maria José  |  3 noviembre 2016 - 09:47

    Buenos dias Raquel, yo para Febrero tendré a mi bebé en mis brazos, me ayuda leerte. En cuánto al look, me encantan los zapatos que llevas! De dónde son? Creo que lo comentastes en otro post….Un beso fuerte a ti y a todas tus lectoras!

  • 16. marta  |  3 noviembre 2016 - 09:58

    GRACIAS RAQUEL,

    MUCHO AMOR Y MUCHA LUZ PARA TI TAMBIEN

  • 17. Mónica  |  3 noviembre 2016 - 11:27

    “Ser importante es del ego, ser feliz es del alma” Felices 34 Raquel… ¡que estén llenos de luz y amor! <3

    ¡Un beso!

  • 18. Patricia  |  3 noviembre 2016 - 14:19

    Animo Raquel, aqui otra mami a tiempo completo en casa con 4 cachorros, todos chicos de 6, 5 , 3 años y el bebe 3 meses… hay dias para todo, es mas, un mismo dia da para todo, yo siempre digo paciencia infinita…. ohhmmmmm… y alegrias infinitas tambien.

  • 19. matilde azpitarte  |  3 noviembre 2016 - 14:32

    El día que le estaba regañando a mi hijo de 2 años porque yo estaba agotada, triste y malhumorada y me puso una cara de no entender nada y triste, muy triste decidí que NUNCA MÁS lo haría. Ahora soy mucho más feliz con mis hijos, ellos conmigo y te das cuenta que cuando respiras hondo, te pones en su lugar y les explicas las cosas (aunque no las entiendan del todo) todo va bien, la vida fluye bien.

  • 20. Aurora  |  3 noviembre 2016 - 16:10

    Hola

    tu post me ha dado lagrimas y entonces rio mucho siento mucho amor con cada palabra eres muy preciosa! animo para ti como lo dices tu con amor todo es mejor un beso muy grande que placer leerte

  • 21. sonia reina  |  3 noviembre 2016 - 17:29

    ENHORABUENA RAQUEL POR TU POST DE HOY. ME HA ENCANTADO. ME HE IDENTIFICADO AL 100%, PERO PRECISAMENTE NO POR LA PACIENCIA SINO POR LAS RIÑAS. ÚLTIMAMENTE ME FALTA MUUCHA PACIENCIA, Y SALTO A LA PRIMERA. Y SÉ QUE SÓLO SON COSITAS DE NIÑOS, QUE ESTÁN VIVIENDO SU INFANCIA, Y QUE SON COSAS SIN MALDAD NINGUNA. NO SÉ SI POR EL STRES, EL TRABAJO, LA CASA…… O TODO JUNTO, MUCHISIMAS VECES NOS OLVIDAMOS QUE SON NIÑOS Y LES EXIGIMOS QUE SE COMPORTEN COMO ADULTOS. EL POST TUYO DE HOY ME HA SERVIDO PARA REFLEXIONAR Y PROPONERME VER LAS COSAS CON MÁS DULZURA Y AMOR, TENER MÁS PACIENCIA, ASÍ SERÁ MEJOR. UN SALUDO Y GRACIAAAAS.

  • 22. Nazareth  |  3 noviembre 2016 - 19:18

    Los niños son auténticas esponjas y lo absorben todo, tanto lo bueno como lo malo. Por eso nuestro comportamiento no es que deba ser bueno, es que debe ser irreprochable.

    Está claro que eso es bastante utópico pues todos hemos perdido los nervios alguna vez cuando estamos cansados, las cosas no van bien en el trabajo, hay problemas familiares, etc. Por eso las trastadas que nos hacen gracia en vacaciones nos desesperan cuando estamos trabajando y ese día se nos ha roto la lavadora.

    Esto de ser oadres es un trabajo a tiempo completo, y no es nada, nada fácil.

    Muy buen post, muchas gracias y un saludo

    https://nadiemelodijoblog.wordpress.com/

  • 23. LARA  |  3 noviembre 2016 - 20:53

    Hola Raquel! Me encanta tu blog, te sigo desde hace poco pero ya me he leído todas las entradas antiguas, siempre muy interesantes! Veo que muchas veces pones libros que lees, qué tal un post sobre tus libros favoritos y otras recomendaciones? Un saludo desde Las Palmas!

  • 24. Educación emocional  |  3 noviembre 2016 - 22:36

    ¡Hola Raquel!

    Qué bonito escribes, qué bonito sientes y qué bien lo transmites. Hablas de tantos temas importantes… el lenguaje, la agresión, el daño emocional, la importancia de nuestras respuestas, de los pequeños detalles…

    En la educación de los niños, todo cuenta y no vale sólo con quererles, también hay que transmitirlo y hacerles sentir que se les quiere y que son lo más importante. Se te ve radiante, un abrazo!!

  • 25. Paloma  |  4 noviembre 2016 - 00:43

    Hola chicas

    Como madre de un “trasto” que ahora tiene 11 años aparte del amor no pegarles por supuesto me funcionó los castiguitos tipo pues ahora no te vas a mover durante un minuto a razón de minuto por año del nan@.Y por supuesto enseñarle causa efecto…si lo ensucias lo limpias poco a poco claro..

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